
Vamos a continuar averiguando cómo recibe la gente a un Nuevo Año en el mundo
Escocia: Allí se celebra con el Hogmanay. Es un procedimiento que consiste en arrojar un barril de madera, al que previamente se le ha prendido fuego y se lo pone a rodar por las calles. De esta manera simbólica, se permite el paso del nuevo año. Luego de la medianoche, es costumbre visitar a los allegados para desearles feliz año, llevándoles una porción de pastel de avena y una copa de whisky. Los más viejos se quedan y esperan que el “primer pie” – el pastel de avena – en sus casas sea el de una persona bella y alta y, sobre todo, de cabello negro, ya que se considera buen augurio.
Rumania: Los rituales del Año Nuevo se relacionan con las mujeres solteras. Suelen dirigirse hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo que la llama dibujará en las profundidades del agua será el del rostro de su futuro esposo. En sus casas colocan una rama de albahaca bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.
Bahamas: se organiza la fiesta del Junkanoo. Esta costumbre se remonta a los siglos XVI o XVII y rinde honores a John Canoe. Era un propietario de plantaciones muy piadoso, que permitía a sus esclavos tomarse algunos días para la Navidad. Ellos festejaban con danza y música africanas. En la actualidad se ha convertido en un gran desfile, con disfraces sofisticados y músicas con mucho ritmo. Se realiza un cortejo de bailarines enmascarados en trajes coloridos. Por grupo, los participantes eligen un tema y confeccionan sus trajes en función de él. El grupo ganador es premiado al final de la ceremonia.
Dinamarca: una costumbre que intenta ahuyentar los “malos espíritus” del año que se va, es la de subirse a una silla para saltar de ella a la medianoche, lo que acuñó el término “saltar de año”.
Les deseamos de corazón a nuestros lectores lo mejor para el año que comienza, y que sus horizontes – en los viajes, y en la vida –, sean cada vez más lejanos.
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