
Los museos Guggenheim son sinónimo en el mundo del arte moderno. Surgieron a raíz de una inquietud del Solomon Guggenheim, quien era un poderoso industrial decidido a invertir buena parte de sus importantes ganancias en arte, convencido de su valor intrínseco. Una joven artista alemana, la baronesa Hilla Rebay fue quien transmitió esta pasión por el arte al acaudalado hombre.
Guggenheim comenzó entonces a formar su colección personal, donde predominaban artistas como Vasily Kandinsky, Paul Klee y Marc Chagall. Finalmente, dada la cantidad y calidad de las obras de arte, la colección se torna pública. Organizan la Colección Guggenheim de Pinturas no Objetivas, que se transforma en una muestra itinerante, que recorrió varios puntos de los Estados Unidos.

Rebay eligió a Frank Lloyd Wright, el arquitecto del momento, como diseñador del actual edificio del Guggenheim Nueva York, la primera de las sedes, que hoy proliferan en muchas ciudades alrededor del mundo.
Se transformó en un edificio digno del arte que alberga. Formando una suerte de espiral blanca, por dentro y fuera, es un diseño por demás de original, moderno, funcional y vanguardista.
Solomon Guggenheim fue un verdadero mecenas moderno, que con su aporte colaboró en la consolidación de artistas incipientes pero talentosos, y con toda una nueva vertiente artística, para que hoy podamos disfrutarla en algunos de los museos de la fundación que lleva su nombre.
Vía: Wikipedia
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