La naturaleza ofrece algunos espectáculos que jamás dejarán de conmocionar al hombre, y la migración de las mariposas monarca sin dudas es uno de ellos. No por nada ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Esta especie migra cada invierno desde Canadá y Estados Unidos, huyendo del frío, para llegar al Estado de Michoacán, en las montañas de México central, una antigua zona minera cuyos bosques de oyameles les sirven de refugio.
Los millones de mariposas viajan unos 4.000 kilómetros, en una travesía de 25 días que les permite refugiarse del invierno y reproducirse, para luego volver al norte con la primavera y concluir su ciclo de vida.
Esta especie fascinante logra vivir entre nueve meses y un año, una eternidad si comparamos los 24 días de otras mariposas.
Una vez que llegan a los bosques mexicanos, se refugian en la franja media de los árboles, en donde los vientos no fluyen con fuerza y las temperaturas no son tan extremas, formando curiosos racimos ya que cada colonia tiene 20 millones de individuos.
Cuando llega marzo emprenden el regreso, para lo cual es impresionante verlas a todas ellas batiendo las alas buscando una corriente que las impulse, dejando en el aire un ruido sordo.
Los santuarios más importantes son El Rosario, que se localiza en el Municipio de Ocampo a 217 kilómetros del D.F. y Sierra Chincua.
Vía: E Turismo Viajes
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