
La obesidad se está convirtiendo en una verdadera pandemia de los países desarrollados: mientras la mitad del mundo se debate ante la falta de alimentos y miles de personas mueren a diario por no contar con un plato de comida en su mesa, en la franja de naciones más privilegiadas ocurre todo lo contrario: son cada vez más las personas que, empujadas por un ritmo de vida sedentario y enfocado hacia el consumo – entre otras cosas, de comestibles – terminan en un aumento de peso descontrolado y en la obesidad, con las terribles consecuencias que trae para la salud, que pueden incluir la muerte.
Por ello, es importante no discriminar a las personas con este tipo de problemas, ya que la segregación social no hace más que agravar su situación, llevándolos a ahogar su angustia en más comida, y a perder la voluntad de salir adelante. En este sentido, la reciente ley promulgada en Canadá, es pionera en este tipo de cuestiones. Simplemente, indica que si una persona obesa necesita dos asientos, sólo pagará uno, al menos en los vuelos de cabotaje. Les concede el derecho a ocupar el espacio que necesitan. Algo que debería garantizarse en todos los países.
Muchas veces hemos hablado en este blog que viajar es un derecho de cualquier ser humano, y es obligación de las empresas que nos prestan algún servicio, el hacerlo a pesar de las dificultades que podamos tener, ya que no es culpa de nadie, ni nadie es responsable por el cuerpo que le tocó. Los asientos del avión – como en general cualquier instalación de uso público, en cualquier parte del mundo –, se han hecho para personas estándar, que no es el caso de todos.
Hasta que no entendamos que este tipo de cuestiones forman parte de la realidad de una enfermedad, y le tendamos la mano al que lo necesite, seguiremos siendo una sociedad cada vez más injusta.
Vía: Gadling
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