
El Nordnorge es un crucero que transita por una de las regiones más desoladas del planeta. Al sur de Chile, se encuentra la región de los fiordos, peñascos abruptos que miles de años atrás contenían grandes glaciares, que al derretirse dieron forma a ese extraño paisaje. Abriéndose paso entre estrechos canales, la embarcación nos lleva por un sendero casi inexplorado.
La recorrida parte de Ushuaia, Argentina, para luego llegar al Pasaje de Drake, que es el tramo de mar que separa América del Sur de la Antártida, entre el Cabo de Hornos, en Chile, y las Islas Shetland del Sur, ya dentro del continente antártico. Comunica el Océano Pacífico al oeste con el Mar del Scotia al este. Con una amplitud de 800 km., sus aguas son de las más tormentosas.
Posteriormente, se continúa visitando Antártida, para luego volver al Pasaje de Drake y de allí, al Cabo de Hornos, en Chile. Llegar a este punto, es una experiencia valerosa, ya que los mares de alrededor del cabo son revueltos y peligrosos, y una tormenta navegando la zona puede ser terrible. Será por ello que se eligió este lugar para erigir el Monumento Albatros, representado por una enorme ave de piedra de esta especie, que homenajea a todos los hombres del mar que perecieron luchando contra su inclemencia.
El paisaje que acompaña el viaje es inhóspito, desolado y agreste. Las cumbres nevadas, inmensas, los bosques por los que ningún humano ha pasado jamás, los poblados casi deshabitados, hacen de esta travesía una experiencia de introspección, de reflexión, de encuentro con uno mismo.
Vía: La Nación
Añadir un comentario

