
Continuaremos recorriendo los puntos turísticos más célebres por los que haya pasado alguna de las 22 películas de James Bond, en el estreno mundial de la última de la serie, Quantum of Solace.
El Ritz de Londres no apareció en ninguna de las películas, pero sí lo hizo en dos de las novelas de Fleming, Diamantes para la eternidad (1956) y El hombre de la pistola de oro (1965). En el distrito de Picadilly, este hotel encarna la esencia de Bond: refinado, sobrio, elegante y con un buen gusto innato. En la historia, Bond siempre prefería las suites con vista al Green Park. Supo ser el restaurante favorito de Fleming y señora. En 2006, se invirtieron 93 millones de dólares en remodelarlo, al cumplir un siglo de existencia.

Una de las escenas más rememoradas de Bond transcurre en Cerdeña, Italia, cuando durante una persecución en automóviles, el agente 007 se arroja al agua con su coche. Cuando parece todo perdido para él, su vehículo se convierte en submarino. En Costa Smeralda se rodaron estas secuencias para La espía que me amó – 1977 –, estelarizada por Roger Moore. En el hotel Pitrizzia, puedes disfrutar de unos cocktails con vista al Mediterráneo y al muelle por el que Bond se dio el chapuzón. O puedes optar por el resort Cala di Volpe, donde Bond y su espía rusa pasaron una tórrida noche. El Pontile Piano Bar es aún reconocible como el del film.

La versión 2006 de Casino Royale – con Daniel Craig, el actual Bond – se rodó durante seis semanas en el One&Only Ocean Club, un resort a orillas del mar en Paradise Island, Bahamas. El usualmente tranquilo lobby del hotel se convirtió en el casino que dio nombre a la cinta. Sus terrazas estilo Versailles aparecen varias veces. Los verdaderos fanáticos de Bond deberían solicitar la Villa 1085, una unidad de cuatro cuartos, jardín privado, vista al océano, piscina, chef personal y servicio de mayordomo las 24 horas, ya que allí pasa su estadía en la película nuestro agente estrella. En la cercana New Providence Island, se filmó la escena de Craig emergiendo de las aguas como un sireno – si es que existe el término – que tan agradablemente ilustra este post y que le ha dado fama mundial al hasta entonces desapercibido actor.

En la última novela de Fleming antes de su muerte, Sólo se vive dos veces, el villano Blofeld se refugiaba en la isla japonesa de Kyushu. En la versión fílmica de 1967, el Parque Nacional Kirishima-Yaku albergaba un volcán, donde estaba la guarida del malhechor. Los volcanes son reales – hay 25 de ellos – y algunos contienen lagos. Es un sitio ideal para excursiones, y contiene también al Kirishima Royal Hotel, una excelente base de tus salidas.
Aún queda una parte más de los sitios por los que el agente secreto británico más famoso realizó alguna de sus andanzas.
Vía: Concierge
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