
Al fin llegamos al final de esta lista de sitios para recorrer el mundo relacionados a la saga de James Bond, cuyo último eslabón acaba de sumarse, con Quantum of Solace.
En Al servicio secreto de su majestad – 1969 –, fue descubierto el restaurante Piz Gloria, en una perfecta cima blanca de la montaña Schilthorn. Este reducto alpino de Suiza, sirvió para hacer las veces del refugio del villano, que quería esparcir un virus por toda la humanidad. El actor George Lazenby encabeza una espectacular persecución ¡en trineo!, montaña abajo. Actualmente el restaurante está abierto al público, y ofrece un tentador desayuno James Bond: huevos revueltos, queso suizo y una copa de Prosecco.

En Muere otro día – de 2002, y la última de Pierce Brosnan – Bond traba combate de esgrima con el millonario Gustav Graves, el “malo”, a la manera antigua: hasta que el torso del contrincante sangre. Es una escena recordada por el cameo que hizo Madonna. Obras de arte famosas rasgadas, vitrinas con armas de colección destrozadas y testigos ocasionales que se salvaron por poco de una estocada formaron parte de la escena que transcurre en el club “Blades” (“espadas”), que es en realidad el tradicional Reform Club, en el barrio londinense de St. James, un club de caballeros que data de 1841, y al que pertenecieron nombres ilustres como Winston Churchill, Henry James, y H. G. Wells. Los días hábiles puedes recorrerlo en forma gratuita por la mañana.

En la película de 1963, De Rusia con amor, un Bond personificado por Sean Connery se encuentra viajando en el famoso Expreso de Oriente con la espía rusa Tatiana Romanova, hasta que es embaucado por otro ruso que quiere malograr sus planes. Por suerte, el 007 se encarga de deshacerse de él por la ventana. A pesar de la estela homicida de Ágatha Christie y de la acción de este film, los pasajeros no se han privado de abordar el lujoso ferrocarril, que todavía recorre el trayecto entre Venecia y Estambul, pasando por Bucarest, Budapest y Viena, entre otros. Claro que la experiencia es mucho más calma que la que tuvo Bond, pero la platería francesa, la cristalería y el bronce lustroso ayuda a crear una atmósfera muy romántica y particular.

En el film Monnraker, de 1979, Roger Moore como Bond se encuentra en la sudamericana Río de Janeiro – junto a una bonita agente de la CIA – para ir tras los pasos de Hugo Drax. Para investigar sobre la descarga de unos aviones, no tiene mejor idea que subir al Pan de Azúcar, un verdadero emblema carioca. Finalmente, se ven atrapados en la cima de la montaña, dentro de uno de los coches del teleférico. Uno de los secuaces de Drax, apodado “Mandíbulas”, mastica uno de los cables, pero Bond y la chica logran escapar descendiendo por el cable hasta la base. Tomar el teleférico del Pan de Azúcar es una obligación para el turista que llega por primera vez a Río. La vista que ofrece, es la mejor que podemos obtener de la ciudad.
Finalmente llegamos al final, espero que los fanáticos del 007 lo hayan disfrutado, y que lo tengan presente si viajan a alguno de estos sitios.
Vía: Concierge
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