
Hace algunos años, la idea surgió en Italia. Tomar un café, y dejar uno pendiente. ¿Qué significa eso? Simplemente, disfrutar de tu rico café, una pausa con amigos, con tu pareja, con personas con las que haces negocios o con quienes trabajas, y tras pagar lo que consumiste, dejas un café pendiente.
Luego, alguna persona sin recursos preguntará en el mismo bar si hay algún café pendiente, y de ser así, recibirá su taza. Una taza que no sólo es una bebida caliente en especial en esos días fríos en los que las calles son tan duras, sino que además significa más que ello: un gesto amable, la calidez de saber que alguien ha pensado en esa persona y en su necesidad, alguien ha tenido la gentileza de invitar un café a quien no puede pagarlo.
La iniciativa, decíamos, comenzó en Nápoles, pero gracias a las redes sociales se ha extendido a muchos países del mundo. Así, muchos viajeros podrán encontrar estos bares en sitios tan diversos como Italia, Argentina e incluso en todo el territorio español.
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Con la primavera en su esplendor, quedan todavía algunos días más para disfrutar el espectáculo único de visitar el Valle del Jerte en plena floración de los cerezos, que ofrece paisajes cubiertos de un manto blanco y etéreo de las flores.


Hay ciudades que son mito, y la cultura popular se encarga de ponerlas en ese lugar. Tal es el caso de París, urbes míticas si las hay. La literatura y el cine a lo largo de la historia se encargaron de que así sea, y su particular aura ha sido y es destacada permanentemente.
Una zona turística en el centro de China ofrece un curioso atractivo, se trata de una calle que tiene la curiosidad de que cuando los coches pasan, sus vibraciones crean una melodía.
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