El surf es un deporte extremo, eso ya es sabido. Pero los avanzados en esta disciplina, son básicamente adictos a la adrenalina, y no se conforman hasta encontrar los parajes marítimos más desafiantes, y las olas más asesinas.
Sin embargo, un grupo de surfers llevó esta premisa a su máxima expresión, al atreverse a surfear nada menos que en la zona del círculo polar ártico. Desde luego, ningún humano se había atrevido antes a tal hazaña.









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