
Cual si fuera una Liliput de la vida real, una comunidad cercana a Kunming, en el sur de China, convirtió su propia villa en un parque temático. Es una comunidad autosuficiente, con su propio cuerpo de bomberos y policial, por ejemplo.
La característica es que ninguno de los habitantes del poblado mide más de 1,30 metros, que están vestidos con los atuendos que solemos ver en los duendecillos de las ilustraciones de los cuentos infantiles, y que sus viviendas tienen forma de hongos. Cualquier parecido con Los Pitufos, de seguro no es mera coincidencia.

“Como gente pequeña estamos acostumbrados a ser avasallados y explotados por los altos. Pero aquí no hay gente alta, y todo lo que hacemos, es para nosotros”, señaló el portavoz de este pueblo de bajitos, Fu Tien.
La polémica ética se ha desencadenado, entre quienes recuerdan las Ferias de Fenómenos de principios del siglo pasado – donde malformaciones o discapacidades eran expuestos en circos como atracción – y entre quienes consideran legítimo que el pueblo haya desarrollado una salida laboral, tan difícil en tiempos de crisis y más aún para personas con limitaciones físicas.
Vía: dialy mail
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