
Vamos a continuar recorriendo los mejores lugares del mundo para ver las danzas típicas de los distintos países, y para animarnos a aprenderlas también.
El jig es la danza típica irlandesa, esa en la cual sacuden los pies y saltan al son de unas gaitas, base de la bellísima música celta. Aunque puede parecer sencillo, no lo es. El jig requiere de coordinación y velocidad en los pies, algo nada fácil. Sin embargo, en la mayoría de los bares y pubs irlandeses se baila el jig hasta que dé el aliento. El Merry Ploughboy Pub, de Dublin ofrece una auténtica atmósfera celta de danza y música, para probar la destreza.
En Hawaii hay una rica tradición oral de leyendas y anécdotas que se recitan al compás de la música mientras bailan el ukelele y el uli-uli, conocidos ritmos de la zona, suaves y acompasados. El Fairmont Orchid ofrece un espectáculo hawaiano de primera categoría al atardecer.

La samba es el ritmo típico carioca, aunque es popular en todo el Brasil. Se baila especialmente durante el carnaval, la mejor época para verla y bailarla. Es un ritmo producto de las influencias europeas de los portugueses, la africana de los esclavos y la de las tribus nativas, que es lo que la hace tan particular.
Por último, la salsa y el merengue caribeños, en Puerto Rico y República Dominicana respectivamente. Los ritmos caribeños encarnan la actitud y pasión con la que viven los centroamericanos, y verlos bailar en su propia tierra es un placer. Mientras que el merengue requiere un par de bailarines, la salsa se puede bailar solo o acompañado indistintamente. En la Guacara Taina, en Santo Domingo, podrás probar ambos ritmos.
Finalizamos así esta gira por el mundo conociendo los ritmos que mueven a cada pueblo. Así que en tu próximo viaje, si tienes la oportunidad, no te quedes sentado y anímate a probar alguno de ellos.
Vía: Forbes Traveler
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