El Tortoni: tango, café e historias de vida en Buenos Aires

tn_tortoni.jpg

Buenos Aires

es una capital sudamericana que creció como tal mirando siempre hacia Europa, en particular a Paris. Justamente, en las primeras décadas del siglo XX los porteños – tal como se denomina a sus habitantes – se jactaban de residir en “la Paris de Latinoamérica”.

Sin embargo la ciudad argentina ha logrado desarrollar una cultura muy rica, producto de la fina mixtura que se dio entre estas influencias francesas del siglo XIX y principios del XX – con una clase alta terrateniente y ganadera, que dilapidaba su fortuna en sus viajes a Europa –, la influencia de la inmigración, especialmente española e italiana, y las raíces locales.

Buenos Aires es hoy reconocida mundialmente como la cuna del tango, que causa furor en todo el mundo. Miles y  miles de turistas, provenientes de los cinco continentes,  visitan la ciudad cada año atrapados por esta sensual danza, buscando conocer su esencia en sus mismos orígenes. Parte de la cultura del tango son los cafés: nacieron – como ya mencionamos – imitando a los que se encuentran en las calles parisinas, con las mesas sobre la acera, siendo un importante espacio de encuentro, primordial en la vida social de la comunidad.

El más mítico de estos bares es el Gran Café Tortoni. Ubicado en Avenida de Mayo – una de las principales arterias porteñas –, este sitio es parte de la historia misma de la ciudad. A sus mesas se han sentado personalidades como el mismísimo Carlos Gardel, Hillary Clinton, Robert Duval, el Rey Juan Carlos, Joan Manuel Serrat, entre muchísimos otros. El reconocido escritor argentinos Jorge Luis Borges era un habitué del lugar. En rigor, buena parte de la elite literaria se apropió del lugar como punto de encuentro para actividades culturales tales como recitales, debates, conciertos y conferencias.

Fue un inmigrante francés de apellido Touan quien decidió inaugurarlo a fines de 1858. El nombre lo tomó prestado de un establecimiento del Boulevard des Italiens, en el que se reunía la elite de la cultura parisina del siglo XIX.

Pero, ¿qué tiene de especial el Tortoni? Hay que estar allí para saberlo. Basta con entrar y uno siente que mágicamente se ha transportado a otros tiempos, como si hubiese atravesado una barrera imaginaria que permita entrar a una fotografía color sepia: uno experimenta que el tiempo en verdad se ha detenido. Que estamos en los comienzos del siglo XX.

Es un reducto tanguero por excelencia. Presenciar un show de bailarines en el Tortoni es conocerlo a fondo, es apropiarse de una parte de la leyenda del tango. Con sólo pensar que Gardel cantó en el lugar, y que fue escenario de las  primeras milongas porteñas – tal como se conoce a las reuniones para bailar tango -, pues sobran las palabras para explicarlo.
Por último, también ofrece exquisitas especialidades para saborear. Entre las delicias más solicitadas encontramos el chocolate con churros y la leche merengada. Simplemente, hay que probarlos.

Si tenéis la oportunidad de pasar por la ciudad, el Tortoni merece una visita obligada: si no habéis estado en el Tortoni, no conocisteis Buenos Aires.

Vía: http://www.cafetortoni.com.ar/

Compartir en Google Plus

Acerca de Natalia Vidoz

Blogger en BitaBlog desde el año 2008
  • WordPress Comentarios
  • Facebook Comentarios