Rodar por América

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América es un continente enorme, con variedad de climas y paisajes. En su geografía podemos descubrir desde las cumbres nevadas de Los Andes, la altura del Lago Titicaca, la selva Amazónica, la enormidad del Orinoco y la soledad de la Patagonia.

Recorrer los senderos americanos implica toparse con volcanes, lagos, ríos gigantescos, mares majestuosos; así como una diversidad de plantas y animales. Por ello, no se recomienda atravesar esta región del mundo montado en un avión. Por el contrario, hay que animarse a surcarla por tierra, pues solo así pueden contemplarse las maravillas de la naturaleza americana.

¿Cuáles son las rutas y carreteras más famosas para recorrer América?

Para conocer América se pueden tomar varias rutas, aunque algunas son mucho más conocidas que otras. La más clásica es la ruta Panamericana, que se extiende desde Alaska a Chile― excepto por el tramo del Darién, entre Colombia y Panamá― y que ha sido reseñada por cientos de viajeros. Gracias a la misma se recorren muchos países y paisajes de insólita belleza.

Otra carretera de fama mundial es la Ruta Transamazónica. Ubicada en Brasil, fue construida en los años 70 para conectar la selva del Amazonas con el resto del país. Su longitud total es de 4.000 kilómetros y resulta difícil cruzarla en época de lluvias. Sin embargo, el resto del año se convierte en un verdadero reto para aquellos que aceptan el desafío de rodar por parajes agrestes.

Hacia el sur del continente sobresale la Carretera Austral, la cual conecta el norte y la zona meridional de la alargada geografía chilena. Es una ruta reciente, pues fue construida en el decenio de los 80 durante la dictadura de Augusto Pinochet.  A veces esta senda luce pavimentada y a veces llena de ripios. Sus tramos surcan bosques, desiertos, glaciares y toda una heterogénea variedad de rincones.

Interesante también es cruzar Suramérica de Este a Oeste. Para ello se recomienda usar la Carretera Interoceánica Perú-Brasil. Este recorrido nace en la costa peruana (Pacífico) y finaliza en los puertos de Santos y Río de Janeiro (Atlántico).

Si lo que se desea es contemplar un paisaje surreal, no hay mejor aventura que conducir por el Salar de Uyuni, en Bolivia. Se trata de un desierto de sal en pleno altiplano, a 3.650 metros sobre el nivel del mar, en el que el paisaje parece de nieve pero en realidad es de naturaleza salina. Otra ruta interesante, en suelo boliviano, es la llamada “ruta de la muerte”, apelativo otorgado al Camino a los Yungas, el cual asciende por un sendero estrecho y a más de 3.000 metros sobre el mar y en accidentadas superficies.

¿Es posible recorrer toda América en carro?

Por supuesto que sí. Lo único que hace falta es ánimo y voluntad… y por supuesto un buen vehículo.

Dependiendo del sitio a donde se planifique ir, se puede adquirir un coche rústico u otro para largos trayectos pavimentados. Desde la comodidad del hogar se pueden revisar páginas como AutoFoco, donde es posible cotejarlos los precios y variedad de transportes automotores.

 

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