
En una iniciativa tendiente a proteger la naturaleza exuberante de la isla de Bali, sus autoridades decidieron que ya no se alzarán nuevos hoteles o complejos turísticos en el sitio.
Todos sabemos que la introducción de edificaciones en ambientes naturales muchas veces desequilibra de forma dañina el ambiente que las rodea, y precisamente esto es lo que se busca evitar.
Hasta ahora, los inversores debían contar con el visto bueno de las autoridades para comenzar a construir. Ahora, ya no se otorgarán más permisos.
Bali tiene alrededor de 50.000 habitaciones de hotel disponibles, lo que da cuenta del boom inmobiliario de los últimos años, lo que ya ha dejado a la vista algunas consecuencias indeseables para el entrono natural. Con la mitad de cuartos estaría completa la demanda, pero el desarrollo descontrolado se ha llevado consigo campos de arroz, zonas selváticas y cursos de toma de agua potable.
Claro que algunos empresarios han protestado, pero es hora de que los negocios le den lugar a la conciencia ecológica.
Vïa: the Jakarta Post
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