
En el Día de los Enamorados, presentaremos dos puntos turísticos muy buscados por los viajeros internacionales, que reflejan historias de amor eterno, más allá de la muerte. El primero de los sitios es nada menos que el Taj Mahal, la joya de la India.
Se trata de un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Sha Jahan de la dinastía mogol.
Lo hizo en honor a su esposa preferida Arjumand Bano Begum — más conocida como Mumtaz Mahal –, quien falleció durante el parto de su hijo número 14. El Taj Mahal es un mausoleo, es decir, un monumento pensado para ser el sepulcro de alguien muy especial, ya que el esplendor de este complejo deja a las claras el enorme aprecio del emperador por su amada, tanto que erigió este sitio para recordarla por los siglos.
Es uno de los más exquisitos exponentes de la arquitectura mogola – que combina elementos de la islámica, la persa, la india y la turca –. Además, su diseño y construcción son una maravilla en si mismos por la perfecta simetría y la complejidad del Taj Mahal. Se dice que el emperador mandó a cortar las manos de los 20.000 obreros que trabajaron en levantarlo, para que jamás existiese una obra igual.

A poco de terminar la obra en 1657, Sha Jahan cayó enfermo – tal vez por la desolación que le causaba la falta de su esposa –, y su hijo Sha Shuja se declaró a sí mismo emperador en Bengala, mientras Murad, con el apoyo de su hermano Aurangzeb, hacía lo mismo en Guyarat. Cuando Sha Jahan, con su salud muy deteriorada, se rindió a los ataques de sus hijos, Aurangzeb le permitió seguir con vida en arresto domiciliario que cumplió en el cercano fuerte de Agra. La leyenda cuenta que pasó el resto de sus días mirando por la ventana al Taj Mahal y, después de su muerte en 1666, Aurangzeb lo sepultó en el mausoleo al lado de su esposa, generando la única ruptura de la perfecta simetría del conjunto.
Es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno y está declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Es, sin dudas, uno de los que no deben faltar en la lista de sitios a los que visitar al menos una vez en la vida.
Vía: Wikipedia
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