
Si piensas en el Buceo, quizá vienen a tu mente paraísos como las aguas de la Riviera Maya, del Caribe o del sudeste asiático. Islandia, desde ya, no entra en las posibilidades. Pero a pesar de ello, existe la posibilidad de realizar un buceo diferente, por aguas heladas pero con un fondo marino impresionante y además, distinto a lo más conocido en esta práctica.
Así, Islandia no es solamente el país de las Luces del Norte, de los glaciares y géiseres, de los espléndidos parques naturales. También es posible bucear por sus aguas. Sus aguas cristalinas como pocas, las exóticas especies que las habitan y una topografía fantástica hacen que este destino se relacione cada vez más con el buceo.
El destino más popular en Islandia para bucear es en Silfra, una grieta lleno de agua glacial entre las placas tectónicas de Europa y Norteamérica. Se parte desde el Parque Nacional Thingvellir, un espléndido sitio del Patrimonio UNESCO, desde donde se parte también a recorrer el círculo dorado.

Así, se trata de una experiencia completamente diferente a las habituales en los buceadores. Aquí no hay tantos peces, pero sí increíbles colores de las rocas, con formas casi surrealistas, también extrañas plantas subacuáticas.
No es un factor menor el hecho de estar buceando una grieta geológica entre placas tectónicas, razón por la cual por tramos se bucea cerca de la superficie, y en otros, se descienden varios metros para contemplar la magnificencia de esta grieta. El hecho de pensar que de un lado está Europa y del otro Norteamérica, le suma más atractivo a esta actividad.
Cabe señalar que este sitio de buceo no es quizá el más recomendable para principiantes, pero quienes ya tengan algo de práctica, seguramente sabrán valorar con creces la experiencia.
Vía: Alex in Wanderland
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