
Hoy conocemos como gueto a cualquier barrio donde se confina a un grupo social, especialmente a la comunidad judía. Lo que pocas personas saben es que la palabra gueto, que suele designar a las juderías, proviene del italiano “ghetto”, como se llamó el barrio judío en la ciudad de Venecia. Aún hoy es posible visitar los vestigios del ghetto original.
La palabra proviene del veneciano gueto, que significa “fundición de hierro”, por la fábrica alojada antiguamente en el barrio. Otra explicación es que la palabra provendría de la italiana borghetto, diminutivo de borgo (burgo), que se traduce como “barrio marginal”.
Este barrio se ubica en el distrito de Cannaregio, uno de los más antiguos de la ciudad. Se encuentran allí tres sinagogas, librerías especializadas en material hebreo, tiendas kosher, en fin, lo habitual en un distrito judío. Para llegar al “ghetto” de Venecia se debe cruzar por un estrecho callejón que parte de Fondamenta di Cannaregio, desde allí hasta el Ghetto Vecchio, a un puente y finalmente al Campo Ghetto Nuovo donde está el Memorial del Holocausto y el Museo Judío.
En este punto de partida es posible encarar visitas guiadas que lleguen a conocer los rincones más emblemáticos de este barrio, que a diferencia de otros guetos, las murallas han sido los propios canales de agua de Venecia. Por este motivo, es que es una zona tranquila, con una afluencia de turistas mucho menor a la de otras pares de la urbe.
En 1516 se decretó que todos los judíos en Venecia vivieran en este barrio, y si bien durante el día podían salir, debían llevar una insignia y un birrete que los identificara. Sin embargo, la relativa tolerancia de Venecia hizo que muchos judíos vivieran aquí, dando lugar al Ghetto Viejo y Ghetto Nuevo.
En la actualidad, apenas algunos judíos de la ciudad viven aquí, no obstante la identidad hebrea está bien conservada.
Vía: Me Marcho a Venecia
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