El Fortín de San Bartolomé y las murallas de Pamplona

El Fortín de San Bartolomé y las murallas de Pamplona

Como toda ciudad cuyo origen puede rastrearse más allá del medioevo, Pamplona tiene su parte amurallada, cuyo centro es el Fortín de San Bartolomé.

Efectivamente, la ciudad tuvo en el pasado la necesidad de defenderse mediante murallas, algo habitual en aquellos siglos de revueltas y ataques. El Fortín de San Bartolomé es la parte más sobresaliente de la estructura amurallada, fue bastión avanzado en distintos ataque que cayeron sobre aquella antigua ciudad.

Su construcción data del siglo XVIII, alrededor del año 1726. En aquel entonces, se proyectaron tres fortines: San Roque, Fuerte de Príncipe y San Bartolomé. Este último es el que se conserva en perfectas condiciones, y apenas quedan los cimientos del Fuerte del Príncipe.
El Fortín de San Bartolomé y las murallas de Pamplona

Actualmente, en el Fortín de San Bartolomé funciona un Centro de Interpretación de las Murallas de Pamplona, es desde allí de donde parten las visitas guiadas por la parte amurallada de la ciudad.

Más precisamente, este centro se aloja en un espacio que fue militar, son las cinco casernas o bóvedas a prueba de bombas que conforman el fortín.

Para comprender la importancia de esta construcción, hay que decir que este espacio era una defensa avanzada de la ciudad sobre el río, situada en alto. Hoy está al final del parque de la Media Luna, entre el ascensor urbano y la pasarela peatonal sobre la cuesta del Labrit.

En este mes, este fortín es el punto de partida para conocer la hermosa Pamplona antigua, es por ello que de martes a domingo, a partir de las 18 horas, se programan todos los días visitas guiadas a la ciudad con salida desde allí.

Vía: Diario de Navarra