
Quizá no te suena el nombre de Pont-en-Royans, el pueblecito de Francia del que hoy hablaremos. Diremos que es encantador, que se ubica en la región de Ródano-Alpes, y que invita a ser recorrido. Pero lo que realmente destaca de este pueblo son sus casas colgantes, que parecen realmente estar pendiendo de esas altas rocas.
Es que efectivamente, las edificaciones están talladas en la roca, es lo que hace tan particular a este pueblito de 900 personas en una zona de montaña de Francia, entre paisajes espléndidos. Sus calles estrechas y altas edificaciones, realmente parecen transportar al turista a otros tiempos.
El río de Bourne es el que ha generado estas barrancas rocosas, y la ciudad creció hasta el borde mismo de esos riscos. Las casas suspendidas datan de la época medieval, concretamente del siglo XVI, y eran tiendas de madera en aquel entonces.
Es por ello que se recomienda la caminata de 30 minutos, que lleva al mirador (panorama des Trois-Châteaux), con vistas de Royans y del valle del Isère, para obtener las mejores vistas.
Otro tip para el viaje a Pont-en-Royans es visitar el Museo del Agua, que da cuenta de cómo el hombre ha utilizado este recurso a lo largo de la historia. Si en cambio prefieres recorrer los entornos naturales, la opción es visitar las grutas de Coranche, situadas en el macizo de Vercors, entre Villar-de-Lans y Pont-en-Royans.
Otras grutas son las de La Balme, cerca de Crèmieu, consideradas como las más bellas de Francia, y cercanas también a esta localidad.
En conjunto, el viaje a esta zona de Francia más montañesa, en pleno contacto con la naturaleza y la historia de la región.
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