
En España la imagen de Cristo es venerada en muchos sitios, y de la misma forma, el patrimonio cultural religioso es enorme. Pero de todas las imágenes de Cristo, la del Santísimo Cristo de Burgos es quizá una de las que más fascinación despiertan.
Es que hay particularidades que lo hacen especial, y genera algo misterioso que atrae a las multitudes hacia la Catedral de Burgos donde se encuentra.
Esta imagen data del siglo XIV, y se caracteriza por su realismo. Está articulada, tiene cabellera y barbas humanas, y está cubierta de piel de vacuno que simula la piel humana. Es más, hay un mito que dice que realmente está forrado en piel humana.
Llegó hasta aquí por vía marítima, al ser hallado por un mercader castellano flotando sobre las aguas cuando regresaba de Flandes.
Los mercaderes burgaleses fundaron capillas bajo su advocación en Brujas y Amberes, y los agustinos extendieron su devoción por toda España e Hispanoamérica. Numerosos viajeros, historiadores y escritores han descrito este Cristo y han reflejado la enorme devoción y emoción que suscitaba.
Se dice además que el cofre donde se lo halló contenía también una inscripción que aseguraba que era obra de Nicodemo, el judío que tomó parte en el entierro del hijo de Dios. Es decir: que la escultura había sido hecha con el cuerpo original de Jesús como modelo, lo que explicaría el tremendo realismo.
Sobre Isabel la Católica hay dos versiones de un mito: que se desmayó al comprobar que si se quita un clavo su brazo cae con naturalidad, o bien que el desvanecimiento se lo produjo la impresión de ver brotar sangre al rebanar uno de los dedos del pie de la escultura.
Lo cierto es que esta figura despierta enorme curiosidad, y además le atribuyen características de milagrosa, así que no dejes de visitarla si estás de paso por Burgos.
Vía: Wikipedia, Ocho Leguas
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