El solsticio de verano se vive con misterio en Penas de Rodas

El solsticio de verano se vive con misterio en Penas de Rodas

Hace pocos días llegó el verano en el Hemisferio Norte, lo que se conoce como solsticio de verano, ya que es el día más largo del año por la posición que adopta el sol.

En este contexto destaca Penas de Rodas, situado en el municipio lucense de Outeiro de Rei (Lugo, Galicia), ya que es escenario de diferentes mitos y leyendas.

Se trata de un sitio de mucha simbología y se considera que en la antigüedad era un lugar de culto y de prácticas religiosas.

En esta localidad destaca una construcción de piedra a 620 metros de altura sobre el nivel del mar, cuya forma tiene una precisa orientación hacia la puesta del sol en el solsticio de verano y la salida solar en el solsticio de invierno.

Algún estudioso del terreno considera que las rocas de piedra podrían haber sido utilizadas como estación astronómica para la predicción de fechas importantes del ciclo agrícola y, por lo tanto, a modo de calendario para los habitantes de la zona. Cabe señalar que estas rocas superan en algunos casos los 15 metros de altura.

Entre las rocas, destacan dos redondeadas de gran tamaño asentadas sobre una base de piedras más pequeñas, que están colocadas de una forma que parecen desafiar las leyes del equilibrio.

De las rocas, han surgido muchas historias de leyenda, como la que dice que hay una de ellas llena de alquitrán que inundaría todo el pueblo de romperse, y otra que estaría llena de oro.

Este lugar es escenario cada año de diferentes eventos para recibir al solsticio. Destacan quienes organizan estas actividades el valor simbólico y de carácter sagrado del lugar, rodeado de petroglifos, mámoas, castros o yacimientos romanos. Tanto es así que en colaboración con la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago, presidida por Ángel Trabada, han establecido una ruta de peregrinación de 32 km por las 14 iglesias alineadas con Penas de Rodas, recorrido inaugurado con ocasión del solsticio de verano de 2011.

Vía: El Mundo