El Tren Lunático de Kenia

Si buscas un tren turístico en África, el Tren Lunático de Kenia es una experiencia realmente inolvidable. Se trata de un ferrocarril que va de Kisumu a Mombasa, en la zona costera de Kenia, aunque parando en Nairobi. Permite conocer la inmensidad de la sabana africana y su glorioso pasado, recorriendo destinos poco habituales entre los viajeros.

La historia de este tren se remonta un siglo hacia atrás. Fue entonces que Gran Bretaña decidió impulsar su Protectorado en África con la extensión de vías férreas, en este caso la idea era unir el océano Índico en Mombasa con el lago Victoria y Uganda. Semejante distancia era un desafío para la época, al punto que el diputado radical Henry Labouchere consideró que era un proyecto “lunático” y así surgió su nombre: el “Lunático Express”.

Y si bien la idea era llegar hasta Uganda, hacia 1910 el tren concluyó en Kisumu, a orillas del lago Victoria. Estos 900 kilómetros de vías de ferrocarril cambiaron la historia del país. La obra demandó demasiado: cinco millones de libras (800 millones de dólares de hoy) y la vida de unas 2.500 personas, muertas por accidentes, enfermedades tropicales y ataques de indígenas y fieras.

Algunas celebridades se han contado entre los pasajeros de este tren: Theodore Roosevelt, Winston Churchill, Ernest Hemingway, Karen Blixen (alias Isak Dinesen, cuya vida conocimos en el film Memorias de África), entre otros.

Este tren cruza por el Parque Nacional de Tsavo, y es habitual que los pasajeros vean por las ventanillas animales como antílopes o cebras. Fue aquí también donde se desató la tragedia, ya que este tren es el que se estaba construyendo cuando ocurrieron los hechos narrados en otra cinta: Los demonios de la noche, con Val Kilmer como el Teniente Patterson. Es que tras una larga sequía, los leones hambrientos ingresaban por las noches a las tiendas de los trabajadores del ferrocarril y se los llevaban para comerlos, hechos que fueron completamente ciertos.

Es así que tras 15 horas de viaje, se cubre el trayecto entre Kisumu y Nairobi, y luego entre la capital y Mombasa, siempre viajando de noche, con lo cual hay unas ocho horas entre un trayecto y otro para quienes se atrevan a la travesía completa.

Desde luego, el estado del tren no es para nada óptimo, sin embargo se trata de una experiencia con mucha mística y que quienes estén dispuestos a tolerar la falta de confort, se verán recompensados con una anécdota de las más inolvidables de sus vidas.

Vía: AFP

 

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Acerca de Natalia Vidoz

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