Elogio del Horizonte en Gijón

Elogio del Horizonte en Gijón

Veremos hoy uno de los más reconocidos emblemas de la ciudad de Gijón en Asturias, se trata de la escultura Elogio del Horizonte, que mira a la ciudad desde el cerro de Santa Catalina.

La obra data del año 1989, fue hecha por Eduardo Chillida y fue pensada como tributo a los dioses de la naturaleza, el mar y el cielo. Su forma modernista realmente contrasta con el horizonte de una forma muy particular, razón por la cual es fácilmente reconocible como símbolo de Gijón, y como una de las mejores vistas al Cantábrico que se puedan tener.

La escultura se concibió en pequeño formato, pero fue creciendo hasta llegar a los 10 metros de altura, con 200 metros cúbicos de volumen y un peso calculado en 500 toneladas. Su particular formato, además de hacerla única, le han ganado a la escultura un gracioso apodo: “el lavabo de King Kong”.

La escultura se situó en un antiguo emplazamiento militar recuperado hace unos 30 años. Va desde Cimadevilla – parte antigua de la ciudad –  hasta las fronteras interiores del concejo. Limita a un lado con el arenal de San Lorenzo, la desembocadura del Piles, las copas más altas del parque Isabel la Católica, y el paseo sinuoso del Rinconín y la casa de los sueños de Rosario Acuña.

Por el otro lado del terreno, es posible vislumbrar el muelle, el puerto deportivo, las playas de Poniente y, más lejos, las siluetas bicolores de los buques graneleros y las grúas navales.

Y frente al Elogio del Horizonte, el mar y su inmensidad. El monumento simboliza la unión de la tierra y el cielo, y por eso hace sentir tan pequeños a quienes se acercan a conocerlo.

Vía: Descubriendo Rincones