
En estos días se está realizando la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica. Uno de los temas que mayor polémica ha suscitado es el del cambio climático, algo de los que en este blog hemos discutidos varias veces, en especial en relación al turismo que es lo que nos compete.
A pesar de las opiniones encontradas, la UE reafirma su compromiso de mantener los objetivos en materia climática y energética, tendientes a reducir el calentamiento global y el consecuente cambio climático. La idea es lograr en diciembre algún tipo de acuerdo que lleve a la práctica concreta estos postulados.
Los líderes europeos se han propuesto reducir las emisiones de CO2 en un 20%, que el 20% de la energía final consumida sea renovable y reducir en un 20% el consumo energético, todo ello para 2020. Además, se quiere que para ese año los biocombustibles supongan el 10% de todos los carburantes usados en el transporte.
Pero ocurre que para algunos países miembros, las vicisitudes de la actual crisis económica tornarían necesario dejar en parte de lado estos objetivos, para concentrar los esfuerzos en la salida a la difícil situación. Pero afirman que se buscarán “soluciones apropiadas” debido a la “situación específica” de ciertos países y sectores económicos, por las reticencias a la amplitud y el calendario de las medidas que prepara la UE, en el marco de esta crisis financiera mundial, que amenaza con convertirse en una recesión.
Algunos líderes consideran que estas medidas podrían atentar contra el ya vapuleado sector productivo, mientras que otros pretenden que la lucha contra el cambio climático vaya de la mano con un desarrollo sustentable que componga las economías.
El presidente francés Nicolas Sarkozy declaró enfáticamente que “el reto climático es demasiado importante como para dejarlo caer por la crisis económica”, y desde luego que esperamos que se cumpla esta sentencia.
Vía: El Mundo
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