El castillo de Praga: La fortaleza checa

El castillo de Praga: La fortaleza checa

El castillo de Praga es considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Es un auténtico sobreviviente, ya que ha soportado estoicamente invasiones, incendios y otros intentos por derribarlo. Es un coloso de piedra de 570 metros de largo y 130 de ancho.

En rigor, el castillo de Praga es un verdadero complejo que alberga en su interior la Catedral de San Vito, el callejón del Oro y la Alquimia – donde los grandes alquimistas se daban cita para juntos descubrir la fórmula del oro –; la Torre de la Pólvora, donde funcionaba una suerte de laboratorio; la capilla de la Santa Cruz, cuyas paredes lucen unos frescos espléndidos; la Casa del Preboste, del siglo XVII; el antiguo Palacio Real, del siglo XII, donde tuvieron lugar las defenestraciones de Praga; la basílica de San Jorge, levantada en el terreno de una antigua iglesia del año 920: el Templo de San Jorge, del siglo XVIII; la Galería del Castillo, que ocupa el lugar que supo ser de los establos y alberga una pinacoteca; la Torre Dalibor, donde fue encarcelado un violinista, historia que dio origen a una ópera; el Palacio Lobkowicz, del siglo XVII, hoy un museo histórico; la casa Burgrave, donde funciona el un museo del juguete, y la torre Negra, puerta oriental del Castillo. Es la residencia oficial del presidente de la República desde 1918, pero históricamente ha sido morada de los máximos gobernantes.


El castillo, como toda la capital checa, está lleno de mil lugares dignos de ser descriptos, pero hoy comenzaremos por la Torre de Pólvora o Mihulka, y poco a poco iremos desandando todos los rincones de esta espectacular fortaleza.
La Torre Mihulka – llamada también Torre Redonda, Nueva, Laboratorio, fue erigida por Ladislao de Jagellón en el siglo XV. Formaba parte de un sistema de fortificaciones del ala norte del castillo, junto con las torres Daliborka y Blanca. Mihulka era una torre de artillería, pensada para colocar cañones a tiro, en caso de precisar defensa. El invento del cañón hizo ineficiente la fosa que rodeaba todo el conjunto, por ello el arquitecto diseñó un inteligente plano que distribuía la artillería en dos pisos, dándole mayor alcance.

Hacia el 1569 se instaló un taller donde se acuñaban campanas, entre ellas la de la catedral de San Vito. Mientras Rodolfo II estuvo en el trono, se convirtió en laboratorio de alquimia, disciplina de la que el emperador era aficionado. También en otra época, fue depósito de pólvora, de allí otra de sus denominaciones.

Así llega hasta nuestros días, en la que la encontramos convertida en museo, dando cuenta de la cultura, el arte y la ciencia del Renacimiento en Bohemia.

Vía: Sitographics