
Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, acaba de anunciar que vuelve a la carga con un proyecto que había sido dejado de lado: la construcción del puente más largo del mundo, que uniría la península itálica con la isla de Sicilia, sobre el estrecho de Messina.
La obra costaría unos 1.300 millones de euros, lo que ya ha despertado airosas críticas de la oposición que se cuestiona la necesidad de semejante proyecto – sin contar con el reclamo de los ecologistas por el impacto ambiental que tendría un puente de tamaña envergadura –.
Estamos hablando de 3.690 metros de largo y suspendido a 64 metros sobre el mar. Además, el paquete de obras de infraestructura anunciado contempla llevar a cabo el “Proyecto Moisés” que protegerá a Venecia de la subida de las aguas.
Para los turistas son dos buenas noticias, pero en un contexto general hay que analizar con detenimiento si éste es precisamente el momento adecuado para realizar semejantes obras.
Vía: El Mundo
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