
Hoy, en la recreación que estamos realizando de la novela de Julio Verne, tendremos un paseo real: visitaremos el Palacio de Buckingham.
La residencia oficial del monarca británico – título ostentado por la Reina Isabel II – es uno de los sitios más importantes de Inglaterra, ya que la realeza británica forma una parte indisoluble de la esencia misma de lo british. Es el hogar de los royals desde el reinado de Jorge III, quien en 1762 adquirió la propiedad. Fue pasando de mano e mano junto con la Corona, hasta que la reina Victoria lo convirtió en residencia real, hacia la segunda mitad del siglo XIX.
Las distintas monarquías lo fueron refaccionando y ampliando, hasta ser el majestuoso edificio que es hoy, desde cuyo balcón del ala este, que constituye la fachada principal, la Familia Real saluda al mundo en ocasione especiales. Una imponente estatua de la Reina Victoria es el broche de oro de una estampa de exquisita arquitectura.
Sus infinitas habitaciones interiores han albergado ceremonias y reuniones con las más célebres personalidades de la política, las artes y la ciencia. Mendelssohn, Strauss y su orquesta son algunos de los grandes maestros que han tocado en los salones de baile, por citar poquísimos ejemplos. También, alberga invaluables obras de arte, como algunas pinturas de Rembrandt que cuelgan de sus paredes.
Una ceremonia cotidiana, pero muy pintoresca para el viajero que visite Londres, es el cambio de guardia, alrededor de las 11 y media de la mañana (los horarios varían a lo largo del año). Los soldados de la Guardia Real, con sus casacas rojas y sus gorros de piel de oso negro, realizan este traspaso al son de la música que interpreta la banda, que puede ir desde piezas tradicionales militares a canciones pop.
El palacio de Buckingham es una cita ineludible con la realeza, que el visitante no puede perder.
Vía: Wikipedia
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