Tomatina, o cómo convertirse en un spaghetti humano

 

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¿Habrá sensación más liberadora que la de nadar en una gran extensión de salsa de tomate? “Bucear” virtualmente en la viscosa sustancia, resultado de toneladas de nobles hortalizas brutalmente estrelladas, y retorcerse unos cuerpos con otros cual spaghettis en el plato, es una experiencia de catarsis como pocas, a no dudarlo. Dejar a un lado las responsabilidades, los problemas, en otras palabras, sacarse el traje de adultos serios que vestimos cada día para enfrentar la vida cotidiana, para conectarnos con nuestro costado lúdico, volver a ser niños juguetones por un rato es un ritual de purificación del espíritu que ninguna religión o credo es capaz de igualar en su eficacia.

Tal es la sensación que experimentaron los 40.000 concurrentes que se dieron cita el pasado miércoles en la Tomatina, la célebre festividad popular de Buñol. La batalla a tomatazos ha concluido su 63ª. jornada, en una celebración que ya es tradicional, y que, según cuentan, se inició como una broma entre amigos. En esta ocasión, nada menos que 115 toneladas de los rojos proyectiles fueron lanzados de unos a otros participantes durante una hora, surcando el cielo valenciano y tiñéndolo todo de furioso escarlata. Después de todo, el tomate tiene propiedades astringentes, refrescantes y tónicas para la piel, de seguro que el cutis les ha quedado una maravilla.

El itinerario desarrollado comprendió el recorrido entre el Paseo de San Luis, la calle del Cid, la Plaza del Pueblo, donde pasaron ante el consistorio de Buñol, y la Avenida del País Valencià, en la que concluyó.

Las fiestas populares, cuyo origen se remonta al Carnaval, tienen esa magia de transformar a las personas en iguales ante la diversión y el desenfreno, se borran las diferencias sociales, todos están inmersos en la pura alegría. Claro está que cada pueblo le da sus particularidades a cada una. Sin embargo, la Tomatina ha adquirido fama internacional, y miles de extranjeros se dieron cita ayer en Buñol. Aunque nunca es lo mismo para quien viene de afuera, no se comprende la cosa del mismo modo. Si no, habría que preguntarle al pobre japonés que resulto herido, siendo el único incidente registrado – afortunadamente – esta vez.

Así que brindemos por una nueva Tomatina – llenando las copas con jugo de tomates, de qué otra forma si no – y será hasta el año que viene.

Vía: LaTomatina

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Acerca de Natalia Vidoz

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