La tecnología le borra los límites a la imaginación a la hora de planificar un viaje. Claro está que todo depende del presupuesto con el que contemos, pero solucionado ese primer escollo, pocos sitios del universo – literalmente – quedan inalcanzables.
Tal es el caso del norteamericano Richard Garriot, que el pasado viernes aterrizó sano y salvo, luego de realizar una travesía espacial. La cápsula Soyus, que lo transportaba junto a tripulantes rusos, llegó de forma segura a Kazajistán, Rusia.
La aeronave amortiguó su descenso mediante un paracaídas, hasta que finalmente tocó tierra, ennegrecida por su paso por la atmósfera para regresar.
Garriot es un acaudalado estadounidense que no tuvo reparos en gastar unos 35 millones de dólares para su aventura de 12 días, en la que lo acompañaron los rusos Sergei Volkov y Oleg Kononenko.
El dato curioso es que Garriot es hijo de un astronauta de la NASA, en tanto que el padre de Volkov también lo es. Por ello, que estos dos hijos hayan viajad juntos al espacio, tiene una fuerza simbólica muy grande.
La nave Soyus tuvo algunos problemas técnicos el pasado año, por lo cual se temía por su capacidad de devolver a los muchachos a la tierra sin inconvenientes, pero afortunadamente, así fue.
Estamos en los albores de una nueva era para el turismo: el turismo espacial. Quien sabe, en unos años tal vez los temas de este blog pasen por el planeta de moda para vacacionar, o los precios de tickets para viajar por la galaxia.
Vía: El Mundo
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