
Luego de pasar por un período de tres años en los cuales se cerró al público por refacciones, la pirámide de Kefrén podrá ser visitada en su interior nuevamente.
Se trata de una de las famosas pirámides de Giza, erigida junto a la realizada por el padre de este faraón, Keops. Si bien esta última es más alta en rigor, el efecto óptico de la punta de piedra caliza rojiza y cierta elevación en el terreno, han hecho que pareciera más grande y se la llame la Gran Pirámide.
Cabe señalar también que esta pirámide forma parte de un complejo funerario, donde se ubica un templo funerario en lado Este y una calzada procesional pavimentada que lo vincula con el Templo del Valle, situado al lado de la Gran Esfinge.
Kefrén además es el rostro representado en esta famosa Gran Esfinge de Giza, que preside la majestuosa necrópolis a unos 20 kilómetros al suroeste de El Cairo. Este león custodiaba la avenida de 23 esculturas que conducía a la segunda pirámide del recinto.
La pirámide de Kefrén tiene 136,5 metros, se erigió hacia el 2.530 a.C. Acaba de reabrir su estrecho pasadizo de 32 metros que lleva hasta la cámara funeraria, que se ha excavado en la propia roca.
Esta pirámide tiene dos entradas situadas en la cara norte, una a doce metros de altura, entre las hiladas de la pirámide, y otra justo en la base, con un largo pasaje interior. La segunda entrada fue descubierta mucho después que la primera.
En cuanto a la cámara del sarcófago, vale decir que está tallada en la roca, aunque el techo está conformado con losas de granito colocadas oblicuamente, a dos aguas. En el interior de la cámara funeraria se halla el sarcófago de granito negro, prácticamente al nivel del suelo, aunque al momento de su descubrimiento – en 1818 – no se encontró el cuerpo del faraón sino unos huesos de vaca.
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