La Ruta del Hierro en los Pirineos

La región de los Pirineos tiene diversos recursos naturales que le otorgan una belleza comparable a la de pocos rincones en el mundo. Pero esas espléndidas montañas esconden además otra riqueza, es la de los minerales, y en especial del hierro, que ha hecho desarrollar en la región una fuerte industria siderúrgica, es la que se descubre en la Ruta del Hierro en los Pirineos.

Esta actividad ha sido uno de los motores económicos de la región a lo largo de la historia, y así han quedado diversos testimonios de todas las épocas, de lo que fue y es la siderurgia en esta ruta, como las explotaciones forestales, mineras y los edificios de transformación, que transformaron tanto el paisaje como las ciudades allí donde estuvieron.

Esta ruta permite conocer el patrimonio del hierro, conformado por minas, carboneras y fraguas. También sobrevuela en esta ruta la historia de los obreros y de los maestros de la fragua, como también la arquitectura regional, en base al hierro como elemento primordial. Todo ello ha motivado la generación de un itinerario cultural transfronterizo, que recupera el patrimonio dejado por el hierro, discurriendo por el Principado de Andorra, Cataluña, Languedoc-Rosellón, Aquitania y el País Vasco.

En épocas pre industriales, el hierro se trabajaba en fraguas rurales, muchas de las cuales pueden ser visitadas, al tiempo que se conocer las pintorescas localidades de la ruta.

Veamos lo que ocurre en algunas paradas de la ruta, como en Andorra, que fuera un importante centro de producción de hierro. Destaca aquí la “Farga Rossell”, en La Massana, convertida hoy en un moderno centro de interpretación, una de las fraguas más importantes de la región. También en Andorra es posible visitar la mina de Llorts, que constituye uno de los legados mejor conservados de la era industrial del siglo XIX, particularmente de la rama de la siderurgia.

En Ordino – Asturias – se puede visitar la casa-museo de Areny-Plandolit. Se trata de una de las familias más poderosas de todo el Principado, que solidificaron su posición en base a la industria del hierro, y eran propietarios de varias fraguas destacadas.

No hay que dejar de visitar también la Farga Palau de Ripoll (foto), que data del siglo XVII y no fue sino hasta 1978 que cesó su actividad. Otra de las paradas de la ruta es el Museo de las Minas de Cercs para conocer la colonia minera mejor conservada de Cataluña.

Interesante también la visita a la fragua de Arthez-d’Asson, la planta de la cual responde al modelo clásico de fragua a la catalana.

Te dejamos un enlace a la página de la ruta, para que conozcas más sobre ella y la emprendas.

Vía: Aragon.es

 

 

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Acerca de Natalia Vidoz

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