
En Galicia existe la Costa de la Muerte, unos parajes que ya conocimos en un post anterior, que van de Malpica a Ribeira pasando por Fisterra, uno de los más escenográficos recorridos del noroeste español.
Una de las formas más interesantes de recorrer esta costa es mediante sus faros. En efecto, y como su nombre lo indica, estas costas fueron escenario de numerosos naufragios por sus peculiares características geográficas y climatológicas, es por ello que muchos faros fueron instalándose a lo largo del tiempo en la Costa de la Muerte.
Estos faros surgen a finales del siglo XIX tratando de llevar una solución que impida esos numerosos naufragios. Son realmente hermosos, y visitarlos da la sensación de llegar a los confines mismos del mundo. Lo mismo que pensaron los hombres antiguos al colocarle su nombre a Fisterra.
En la recorrida no se puede dejar de lado al Faro del Cabo Cee, desde Concurbión y pasando por el Castillo del Cardenal. Desde la villa de Fisterra es posible llegar a su faro, uno de los más emblemáticos de esta ruta.
Tampoco pueden faltar el Faro de Touriñan, erigido debido a la peligrosidad de los bajos da Buxeirada, el Garrido y la roca del Farelo o Laxe de Touriñan, como también el Faro del Cabo Vilán, el primero del Estado que contó con luz eléctrica.
El hundimiento del Serpent aceleró su construcción. Completan la ruta el Faro de la Punta da Barca, el Faro de Laxe (foto), el Faro de la Punta do Rocundo, y el Faro de Punta Nariga.
Puedes visitar también el Faro de Lariño y los que están situados en islas e islotes, como el de las Islas Lobeiras, en la ría de Corcubión o el de las Islas Sisargas, en Malpica.
Consulta este enlace por mayores datos para realizar esta fantástica ruta.
Vía: Ocho Leguas
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