Parque Nacional de Peneda-Gerês, naturaleza e historia en Portugal

Parque Nacional de Peneda-Gerês, naturaleza e historia en Portugal 1

Conozcamos un espacio protegido único que se ubica al norte de Portugal, es su único Parque Nacional, el de Peneda-Gerês. Este espacio está creado con la finalidad de preservar los ecosistemas tan singulares de estas tierras, pero también una forma de vida muy singular, la de antiguas villas de piedra, casi inalterables desde el siglo XII. Entre cuatro macizos de granito, este parque alberga grandes extensiones de alcornocales y bosques de robles negros.

Una de las características más singulares del parque son sus más de cien villas de piedra, que datan de tantos siglos atrás. Estos pueblecitos parecen salidos de un cuento, aún se pueden ver a sus mujeres vestidas de colores oscuros, bueyes y pastores que aún practican la trahumancia, pero no sólo del ganado, ya que también el pueblo entero se muda de acuerdo a la estación del año.

En efecto, en las montañas de la Sierra de Peneda y Montes de Laboreo se acostumbra desde tiempos inmemoriales pasar el año en dos pueblos diferentes; el de verano y el de invierno. Desde la Pascua hasta las Navidades los habitantes de Gerês solían vivir en los altos pastos, en una casa ubicada por encima de los mil metros. Ya para el invierno, bajaban hasta la conocida como la inverneira, otra vivienda cercana a algún valle fluvial protegido de temporales.

El parque abarca una cordillera de montañas como Laboreiro, Peneda, Soajo, Amarela, Gerês y Pisco, que forman una barrera entre las llanuras de la costa en el oeste y las mesetas en el este. Los montes más altos son el Nevosa (1.545 m) y el Sobreiro (1.538 m), que se encuentra en la frontera con Galicia. Estas montañas se extienden por Galicia en la zona que se llama Xurés o Xerés.

Este paisaje tan encantador tiene además varios cursos de agua, algunos arroyos y cascadas en las laderas de los montes, y ríos que atraviesan el parque, como el Cávado, el Lima, el Homem, el Rabagão, el Laboreiro y el Arado. Existen presas en la mayoría de ellos: Alto Rabagão, Paradela, Caniçada, Vilarinho da Furnas o Lindoso.

En estos espacios es posible practicar las más diversas actividades como el excursionismo, con senderos de una considerablemente buena señalización, y numerosos deportes acuáticos.

El kayak y rafting encuentran aquí un espacio único para la práctica, que se desarrolla en el río Caldo. También es otro atractivo disponible la visita a alguno de los numerosos dólmenes de la Edad de Piedra. No todos son de fácil acceso, pero existe una carretera en buen estado que va desde la entrada del parque de Mezio hasta Gaio, uno de los conjuntos de rocas más importantes del noroeste peninsular.

Vía: Ocho Leguas

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Acerca de Natalia Vidoz

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