El famoso distrito rojo de la capital holandesa, donde se agrupan los burdeles y las prostitutas, será objeto de un proyecto denominado 1012 – código postal del centro de la urbe – que quiere limpiar la imagen de reducto de perdiciones, que con los años esta zona y la ciudad se han ganado.
La ciudad ya ha comprado y cerrado más de 100 ventanas en las que las mujeres exhibían su “mercadería”. En las cercanías, muchos bares ofrecían drogas, de manera tal que ahora el gobierno los está subsidiando para que se transformen en algo más “sano”, como una heladería o un café.
Esto no quiere decir, de todas formas, que el clásico barrio rojo desaparecerá por completo, sino que se verá bastante reducido de las actuales 482 ventanas de prostitución.
La idea es convertir la zona en un espacio más amigable para todo tipo de turismo, más allá de aquellos que sólo llegan a esta ciudad en busca de sexo y drogas.
Vía: Gadling

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