
La ciudad condal será la primera de España en acoger un Museo de la Oscuridad, cuyo concepto es bien simple: anular la vista, agudizar el resto de los sentidos.
Bajo el nombre de Diàleg a la Fosca, tendrá la particularidad de contar con un guía muy especial, ya que se trata de una persona no vidente que ayuda a ingresar a esta dimensión tan distinta para quienes pueden ver.
Se ubicará en el Muelle de la Marina, a metros de la torre Mapfre y del Hotel Arts. Habrá que esperar al invierno del año que viene para visitarlo, pero bien valdrá la pena la espera. A pesar de que no es el primer museo oscuro del mundo, sí será el más grande de Europa con 3.800 metros cuadrados.
El viaje comenzará en una suerte de parque natural, donde privados de la vista los visitantes se acostumbrarán a reparar en los sonidos, los aromas, las texturas, la atmósfera de un espacio al aire libre y en medio de la naturaleza.
Luego, el grupo guiado pasa a un ambiente urbano, donde se topa con sirenas de ambulancias, tráfico, los aromas de la ciudad, los otros transeúntes, ingresar a un mercado y así sabemos lo que es salir por la ciudad para un no vidente.
Luego nos subimos a una embarcación para navegar por el mar, que aunque no lo veamos, lo olemos, lo sentimos, como así también el murmullo de las olas, la tibieza del sol, la brisa, una gaviota que pasa cerca.
El desafío final es llegar al café del museo e intentar no chocar mesas y sillas, no sentarse arriba de nadie, y beber una taza. En el Restaurante de la Oscuridad, se realizarán degustaciones a ciegas y reuniones de negocios. Parece que en la oscuridad, hay mayor entendimiento entre las personas.
Sin dudas, una experiencia innovadora y enriquecedora que además brinda una excelente lección de conciencia sobre la realidad de las personas con alguna dificultad física y su convivencia en este mundo con todos los demás.
Vía: El Mundo
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