
Por estos días, y por los próximos tres años, la clásica postal veneciana del Puente de los Suspiros sufrirá una controversial metamorfosis de su fisonomía, ya que estará rodeada de enormes carteles de un cielo con nubes y publicidades de automóviles. Ocurre que el Río di Palazzo – el cual cruza el dichoso puente – como así también el Palacio Ducal y la Prisión de la Inquisición – los dos edificios a los lados – entrarán en un largo proceso de restauración, para lo cual fue necesario cubrirlos.
Unas 50.000 personas llegan a visitar Venecia a diario, el doble de su población estable. Y desde luego, uno de los puntos más requeridos de los turistas es este puente, por lo cual quienes concurran a la magnífica ciudad de los canales en los próximos tiempo no tendrán la posibilidad de apreciar este sitio en todo su esplendor.
El Puente recibe su nombre porque por allí se llevaba a los condenados a la prisión, y claro que al pasar éstos soltaban unos cuantos suspiros. La leyenda también dice que los enamorados que se besen bajo el puente conservarán su amor eternamente. Claro que el nuevo panorama dista mucho del romanticismo que lo caracteriza, y parece más una obra de arte vanguardista que un paraje histórico.
El polémico fotógrafo italiano Oliverio Toscanini fue el contratado por el Ayuntamiento para ilustrar los paneles que recubrirán las obras a reparar. El artista saltó a la fama tras la campaña de la firma Benetton, aquella que lejos de mostrar las prendas de las colecciones, consistía en fotografías sobre el sida, la homosexualidad, la guerra y el racismo y otros temas que agitaban a la opinión pública, y que se ganó muchos detractores en el mundo entero.
Hace ya cuatro años, fue el elegido para la misma tarea. En aquella ocasión, diseñó las imágenes para las lonas que taparon a la Torre del reloj, en la Plaza San Marcos, también restaurada. Aquella vez, eligió fotos de otras torres célebres, como el Big Ben, la Eiffel, el Empire State, la de Pisa. Los venecianos no estuvieron muy de acuerdo, ni entonces ni ahora.
Esta decisión se suma a otra también muy criticada, como fue la del puente sobre el Gran Canal, obra del valenciano Santiago Calatrava.
Vía: La Nación
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