
Este sitio es uno de los parajes españoles que más notoriedad ha cobrado en las últimas décadas, debido a la intensa actividad paranormal que allí se ha registrado. Ochate, precisamente, significa Puerta Secreta. Pero, ¿adónde conduce esa puerta? ¿Hacia una dimensión desconocida para el común de los mortales? Es un misterio aún sin revelar.
La historia de Ochate se remonta al 1134, bajo el nombre de Goate – puerta de arriba –. No es claro ni en qué momento, ni por qué cambia de nombre, con un significado mucho más sugerente. Situado en el condado de Treviño, en Burgos, nunca llegó a ser un sitio populoso, y buen parte de la culpa la tiene la sucesión de hechos desafortunados que han acaecido como una maldición.
El pueblo es presidido por una torre del año 1234, erigida para orientar a los que transitaban los caminos en dirección a Ochate. Hasta el siglo XIX, los censos indicaban que allí no vivían más de entre seis y 15 personas, con períodos de estar completamente deshabitado. Pero a partir de aquellas fechas se fue poblando, hasta ser uno de los más grandes de la comarca. Pero entonces…
En una sola década, de 1860 a 1870, tres epidemias asolan a Ochate: viruela, tifus y cólera, que fueron mermando la población hasta exterminarla por completo. Desde entonces permanece abandonado. Lo curioso es que poblaciones vecinas jamás se vieron afectadas por estas pestes.
Otro aspecto extraño es le de las misteriosas desapariciones, como la del párroco Antonio Villegas en 1868, quien se esfumó literalmente cuando se dirigía a buscar unos utensilios a la ermita de Bergondo. El campesino Juan Peché, también desapareció sin dejar rastro, para ser visto nuevamente al día siguiente en un camino, con su cadáver completamente calcinado. En su casa, la comida quedó al fuego, como quien piensa regresar al rato. No se pudo hallar explicación alguna al suceso.
En el siglo XX, fueron varios los avistamientos de ovnis en el pueblo. Descripciones coincidentes de extrañas luces que se movían y aterrizaban, se fueron sucediendo por parte de diferentes testigos. La torre, parecía ser un punto de atracción para los objetos.
En la década del ’80 muchos curiosos se daban cita en Ochate debido a los relatos. Otros hechos confusos fueron el de Fernando Gil, quien se encontraba junto a la torre cuando oyó pasos que daban un círculo a su alrededor, y luego una mano invisible se posó sobre su hombro. Otro caso fue el de dos compañías de carros blindados de una base militar, que se perdieron en una densa niebla, y fueron incapaces de encontrarse entre unos y otros, a pesar de que sólo los separaban unos pocos cientos de metros. Los equipos de telecomunicaciones no funcionaban, e incluso quienes conocían muy bien la zona se desorientaron por completo.
En 1987, el investigador Alberto Fernández se suicidó dentro de su auto en Ochate, al que le había dedicado buena parte de su vida en sus trabajos de indagación paranormal. Al poco tiempo, otro grupo de científicos escuchó extraños gemidos de lamento, y vieron una figura de características compatibles con Fernández.
También se registraron en Ochate psicofonías – sonidos que quedan registrados en grabadoras de audio y son interpretados como voces de los muertos por los investigadores de lo paranormal –. Una fue la de una niña que gritaba kampora – “fuera” en euskera –, y otra fue la de una mujer que dijo “¿qué hace aún esa puerta cerrada?” Recordemos que Ochate significa Puerta Secreta. Catorce años después del primer registro, un programa de televisión, escuchó la misma frase mientras realizaban una producción especial en el pueblo.
Si te crees lo suficientemente valiente para curiosear por Ochate, es muy probable que la experiencia paranormal no te decepcione.
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