
El Museo madrileño del Prado prepara una muestra muy especial, a inaugurarse el próximo 3 de febrero. Se trata de una retrospectiva de Francis Bacon, el pintor irlandés que interpretó la desolación del mundo de las posguerras, aunque describir su obra en un concepto tan breve no alcance.
Así, los lienzos llegarán provenientes del Tate de Londres, y luego de su estadía española partirán al Met neoyorquino. Se incluyeron 78 obras, 16 trípticos y material documental de su taller con el que se puede bucear en las fuentes de sus composiciones.
Sin embargo, el Prado guarda una relación muy especial con el artista: era un asiduo visitante, ya que estudiaba a Goya y Velásquez, cuya impronta se ve reflejada en toda la obra de Bacon.
El centenario de su nacimiento es la excusa perfecta para darle el merecido tributo a Bacon, y colgar sus pinturas en el mismo sitio donde están las de sus maestros inspiradores. Cabe recordar también, que en Madrid vivió sus últimos tiempos.
Un detalle revelador es el hecho de que su muestra no se realizará en museos de arte moderno. Bacon aspiraba a inscribirse entre los grandes de la tradición del arte, y de alguna forma lo ha logrado.
Una vez más, el Prado sorprende con exhibiciones que están a la altura del artista al que tributan.
Vía: El Mundo
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