
Decenas de veces hemos leído sobre las “estrellas Michelin” que uno u otro chef o restaurante poseen. Pero tal vez no todos saben a qué nos estamos refiriendo exactamente. La famosa Guía Roja de Michelin es una de las más antiguas de Europa y también de las más completas. Asigna el puntaje a los establecimientos con una, dos o tres estrellas, de acuerdo a estricto estándares que evalúan distintos aspectos. Creada en 1900 por André Michelin, en principio se obsequiaba junto con el par de neumáticos nuevos, y daba consejos sobre las ciudades, otorgaba planos y sugerencias como dónde ir a comer. Ya en la década del 20’ había tomado tanto prestigio que comenzó a comercializarse, separándose la sección gastronómica de las otras.
En España, es muy controversial, ya que los profesionales gastronómicos se quejan de que la guía no les hace justicia. “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”, se le ha oído vociferar a algún entendido. Ya está disponible la versión 2009, y comentaremos su contenido, ya que a pesar de las polémicas sigue siendo un importante referente a la hora de elegir dónde comer.
En su edición de 2009, se le ha otorgado 15 nuevas estrellas a restaurantes españoles, mientras que se han perdido unas 9, y ha bajado la calificación de dos a una en el caso de Zuberoa, de Hilario Arbelaitz, en Oiartzun – Guipúzcoa – . Este año, los expertos de la guía gastronomica no han asignado a ningún establecimiento nuevo las tres estrellas, valoración máxima que hoy sólo pueden ostentar seis chefs en España. En Francia, en cambio, hay 30 locales con tres estrellas, lo que provoca la queja de los españoles, que alegan que hay desigualdades con respecto al país de origen de la guía.

Con respecto al panorama internacional, Tokio es una de las ciudades con más estrellas – 227 –. España se ubica cuarta, tras Francia y Alemania, con sus 130 estrellas.
Con más de 5 millones de turistas al año que viajan a España para realizar exclusivamente alguna actividad gastronómica, los locales se sienten despreciados por los inspectores culinarios franceses. La riqueza de la gastronomía española excede la capacidad de análisis de este tipo de catálogos que sólo intentan ser una referencia, un consejo, pero evidentemente el turista no es tonto y opta por lo que más le conviene de acuerdo a gustos, preferencias y posibilidades de cada uno.
Aquí, un artículo detalla los cambios operados este año en el listado, pero lo más importante aún, podemos verlo completo, para elegir adónde ir y ¡buen provecho!
Vía: Estáticos
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