
Que es el símbolo de París y de Francia, nadie lo duda. Tampoco que es una de las mecas del mundo para los turistas. Nadie que disfrute de viajar, quisiera dejar de visitarla una vez en su vida. La postal parisina por excelencia, la fotografía que todos queremos tener al menos alguna vez, con la Torre de fondo a orillas del Sena. No por nada es el monumento más visitado del mundo.

La Tour fue diseñada por el arquitecto francés Gustave Eiffel en 1889, con motivo de celebrarse en Paris la Exposición Universal. Levantarla les llevó poco más de dos años. En su momento, fue una obra controversial, para los cánones estéticos y arquitectónicos de la época, pero hoy ya nadie duda de su belleza y magnificencia.

Mide unos 324 metros y pesa alrededor de 10.000 toneladas, pero estas cifras incluyen la antena de radio instalada en la cúspide, y algunas tiendas y restaurantes que alberga, agregados con el tiempo.

Para llegar a la cima – a menos que hagamos uso del sentido común y utilicemos los ascensores – debemos subir unos 1665 escalones. Para su mantenimiento es preciso colocarle 50 toneladas de pintura cada cinco años: el color va variando, de hecho se puede votar cual será el próximo color. Su diseño es tan noble que, aunque fallasen la mitad de las sujeciones, la Torre se mantendría en pie.

Un dato curioso: Eiffel presentó su proyecto, en primer lugar, al ayuntamiento de Barcelona, con motivo de la Exposición Universal que allí se llevó a cabo en 1888. Pero a las autoridades les pareció una obra extravagante y costosa, por lo cual la rechazaron. Así que el más francés de los monumentos, por poco no fue español. Sin embargo, la historia así lo quiso, y hoy decir Francia es decir la Tour Eiffel.

Vía: Wikipedia
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gracias por la informacion