
El Museo del Prado alberga una de las colecciones pictóricas más importantes del mundo, en la que predominan obras españolas, italianas y flamencas. El calibre de éstas, hace del museo madrileño uno de los lugares más importantes del mundo, desde el punto de vista artístico y cultural. El Greco, Diego Velázquez y Francisco de Goya de la escuela española, Tiziano, de la italiana y El Bosco y Rubens de la flamenca, son algunos de los nombres célebres que firman los lienzos que cuelgan de los muros del Prado.

La historia del museo se remonta al siglo XVIII, cuando circulaban varias propuestas para la creación de un fondo de Bellas Artes. Fernando VI, en 1757 fue uno de los que más afianzó el proyecto. Carlos III, hermano de éste y sucesor, prefirió en cambio un museo de Ciencias Naturales, para lo que encomendó a Juan de Villanueva la construcción del actual edificio. Su hijo, Carlos IV llegó casi hasta la conclusión de la actual sede, aunque aún no iba a ser inaugurada.

Fue José Bonaparte, el rey intruso, quien plasmó por escrito el proyecto para el museo, pero su gobierno era tan inestable que no se concretó tampoco esta vez. Al finalizar la ocupación francesa, y con la proclamación de Fernando VII, se recupera la idea del Museo Real, que en un principio tendría como sede el Palacio de Buenavista, frente a la fuente de Cibeles, aunque finalmente se optó por el actual emplazamiento. El Prado fue inaugurado el 19 de noviembre de 1819, bajo el nombre de Museo Real de Pintura y Escultura. Tras el destronamiento de la reina Isabel II en 1868, el Museo Real había pasado a ser nacional.

Fue así que comenzó una larga tradición del Prado como Museo de Bellas Artes, que ha preservado maravillas artísticas hasta nuestros días, para perpetuarlas por muchas generaciones más.

Vía: Wikipedia
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