
La pareja conformada por el músico Frédéric Chopin y George Sand – seudónimo utilizado por la escritora francesa Amandine-Lucie-Aurore Dupin –, fue una de las historias más apasionantes que se dieron en las artes del siglo XIX. La casa que la pareja compartía en la pequeña villa de Nohant, en el medio de la zona de Francia de los castillos del Loira, muy frecuentados por los turistas, fue el refugio donde vivieron su amor.
La finca recibió a ilustres nombres del arte, como los escritores Honorato de Balzac, Gustave Flaubert y Alfred de Musset, músicos como Franz Liszt y pintores como Eugene Delacroix. Allí también, Chopin compuso buena parte de su obra, desde 1839 a 1846, ya que el clima benévolo lo aliviaba de la tuberculosis que padecía, que finalmente terminó con su vida.
La buena noticia es que las restauraciones en la casa se concluyeron, y para el verano reabrirá sus puertas a los visitantes. Allí, podremos encontrarnos con muebles Luis XVI, vajilla de porcelana y hasta el piano vertical Pleyel en el que solían tocar a dúo Chopin y Liszt. También, será el sitio de la cita de los los Encuentros Musicales Internacionales Frédéric Chopin, una semana completa de conciertos y recitales durante todo el día, dedicados a la música del compositor y de otros autores de la época con los que se vinculó, y que se celebran tradicionalmente en la segunda mitad de julio.
Para 2010 se completará un auditorio musical en los que era el galpón de las ovejas, con capacidad para 412 espectadores y lo último de la acústica, de manera tal de celebrar con todas las pompas el centenario del nacimiento del célebre compositor.
Vía: Revista Ñ
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Chopin, nacido en 1810, fue un innovador que abrió un campo hasta entonces inexistente en el tratamiento de la música para piano. Creó un estilo inconfundible y una técnica personalísima que influyó en muchos compositores que le precedieron, le admiraron y valoraron. Sin el referente de Chopin la música para piano hubiera sido muy diferente. Sus ideas y aportaciones a la música pianística fueron un punto y aparte, algo parecido a lo que supuso el descubrimiento de la luz eléctrica (extrapolando el arte a la ciencia)
Si estuvo en esa casa con George Sand es algo accidental (hoy casi no se la conocería de no ser por su relación con Chopin), pero al turista ignorante hay que venderle el culebrón, que es lo que atrae y reporta beneficios….Viva la Cultura……..