
“El trabajo nos hace libres”. Esa frase pinta de cuerpo entero el cinismo del régimen nazi, y es precisamente la que se leía en el letrero de hierro del portal de entrada al siniestro campo de concentración de Auschwitz en los fatídicos años de la Segunda Guerra Mundial, el mismo que miles de prisioneros vieron cuando sus destinos se sellaron entrando a ese sitio infernal.
El mismo cartel que, por otra parte, permaneció allí hasta hace poco y permitió que quienes visitaran lo que alguna vez fue el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau – al sur de Polonia – vieran con sus propios ojos esa muestra material de una doctrina del horror.
Sin embargo, el mundo se consternó con la noticia del robo del tristemente célebre cartel, en la mañana de ayer. “Arbeit macht frei”, se leía en alemán hasta que manos oscuras lo quitaron, colocado en aquel entonces por idea del SS Theodor Eicke, cerebro que gestó la red de campos de concentración que se cobró la vida de millones de personas, en su mayoría judíos.
Fue realizada por un herrero polaco, prisionero del campo y de nombre Jan Liwacz, y es de acero, mide cinco metros y tiene una particularidad: la B de la palabra Arbeit está invertida. Según una interpretación perpetuada por los supervivientes, la B invertida simbolizaba la insumisión y la resistencia a la opresión nazi.
Alemania ha manifestado su apoyo a Polonia en cuanto a las tareas de encontrar tanto el cartel como los responsables de su remoción.
Vía: AFP
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