
Bajo el nombre de Pharmacopeia, el Museo Británico de Londres expone una muestra muy, pero muy particular: se trata de una instalación de trece metros de largo, que reúne todos los fármacos que una persona toma a lo largo de su vida.
Sin basarse en nadie en particular, pero reuniendo los medicamentos para las dolencias más comunes, “De la cuna a la tumba” – tal es el eslogan de la muestra – dos artistas y un médico dispusieron todos los productos farmacológicos que consumimos, desde las vacunas del nacimiento, a las múltiples recetas de la vejez.
Su tamaño es impactante, trece metros y sí, todo eso nos tomamos a lo largo de nuestras vidas, descontando enfermedades poco comunes que puedan multiplicar la cantidad. En los últimos diez o veinte años de la vida, tomamos la mitad de ellos.
Dividida en hombre y mujer, la muestra es impactante y original, y bien puede cabernos la reflexión de qué nos ocurre a los seres humanos modernos que no podemos prescindir de tanta píldora, y somos incapaces de tolerar aunque más no sea por un rato un dolor de cabeza, un malestar estomacal o dolencias simples, y necesitamos estar todo el tiempo anestesiados sin sentir ningún dolor.
Vía: El mundo
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fui en septiembre y tuve la oportunidad de ver esa exposición, a mi modo de ver, un tanto peculiar