En un post reciente hablamos de los hoteles que lanzan sus propias líneas de fragancias, un nicho de mercado reservado hasta hace poco para las grandes marcas del mundo de la moda. En esta ocasión, se trata de una ida y vuelta: analizaremos la tendencia de las casas de indumentaria de nombres reconocidos internacionalmente, que se dedican al negocio de la hotelería.
Es una excelente estrategia de marketing: por un lado, abren nuevos mercados incursionando en otros rubros, con la ventaja de tener una firma asociada al buen gusto y al glamour, al valor de uso que nos da consumir un producto de determinada marca.
Por el otro, para los viajeros es una forma fantástica de conocer de primera mano las nuevas colecciones del diseñador, y de ver un estilo y un concepto de diseño aplicado a la decoración de espacios y la ambientación.
En este caso, la firma italiana Moschino planea abrir las puertas de un hotel en Milán – no casualmente, una de las capitales mundiales de la moda. Estará emplazado en la Viale Monte Grappa, en una antigua estación de trenes de estilo neoclásico.
Estará listo para recibir huéspedes recién en 2009, pero ya ha trascendido que contará con 54 habitaciones y 15 suites distribuidas en cuatro pisos, cada una de ellas especialmente pensada por los creadores de Moschino y Rosella Jardini.
“El leit motive que conectará las habitaciones será los cuentos de hadas, porque los sueños son cuentos que podemos experimentar en persona, las fábulas de un mundo de fantasía que nosotros creamos”, comentaron desde la casa Moschino. “Los interiores del hotel reflejarán la impronta característica del estilo Moschino, en el que el mundo ordinario es pintado con una pincelada de surrealismo”.
Vía: Vogue
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