
Es casi inevitable: ¿Quién no tiene en su casa una pequeña muestra de la Torre de Pisa, de la Sagrada Familia o de la estatua de la Libertad, o bien algunos equivalentes de todo el mundo? Los viajeros deseamos traernos en la maleta un poco de la esencia del lugar en el que estuvimos, ya sea para nosotros o para nuestros seres queridos.
El Disseny Hub Barcelona (DHUB) presenta de forma irónica los tópicos y el folklore convertidos en objetos fetiche con la exposición Efecto souvenir, que pone el foco el lo kitsch y en lo grotesco de estos recuerdos.
Los ingredientes claves de un souvenir son la nostalgia y el fetichismo, ya que uno se retrotrae a un recuerdo feliz: los inconvenientes del viaje se olvidan cuando lo recordamos a través del objeto en cuestión.
El dolor, como en el Muro de Berlín, la vida de personajes célebres o la arquitectura de las edificaciones: todo es factible de ser convertido en souvenir. Es lo que da cuenta de que estuvimos en un lugar, básicamente esa es su única función, ya que por lo demás no sirve para nada.
Hasta el 13 de diciembre.
Vía: El mundo
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