
En el mundo están proliferando los bares de oxígeno, que aunque pueda parecer un concepto innovador, en el Japón son populares desde hace unas dos décadas. La idea es bastante simple: en vez de pedir un trago, un refresco o algo para comer, lo que ordenas es una dosis de oxígeno puro, al que durante unos minutos te conectarás con una máscara o una cánula.
Pero algún desprevenido podría pensar: ¿para qué pagar si puedo respirar gratis?, una de las pocas cosas gratis que hay en el mundo – hasta ahora, nunca se sabe – es el aire. Pues resulta que el aire que normalmente respiramos está lleno de muchas impurezas, en especial en las grandes urbes. Compuesto por un 78% de nitrógeno y un 21% de oxígeno, queda un 1% restante donde se hallan las demás sustancias, que pueden ser el argón, dióxido de carbono, neón, helio, metano, criptón, hidrógeno y xenón. Desde luego, la proximidad a áreas industriales o autopistas hará que el aire esté aún más contaminado.
Respirar oxígeno puro trae un inmediato efecto de bienestar, relajación y sensación de descanso – yo no lo he probado, pero dicen que es como si hubieses dormido la noche entera y recién despiertas. Por lo tanto, es un reductor de estrés y tensiones fabuloso. Tomar este oxígeno con frecuencia, aseguran que hace que el efecto se prolongue en forma permanente, sintiéndose más activos y de mejor ánimo.
Por si fuese poco, le agregan aromas artificiales que potencian sus efectos, ya que estaríamos entrando en el terreno de la aromaterapia. Frutas, hierbas y flores son las preferidas.
Si en tu próximo viaje te topas con un bar de oxígeno, no dejes de probarlo y luego cuéntanos tu experiencia.
Vía: Lenntech
Lo más leido