Cómo cuidarnos del sol

Quemaduras solares. Foto: Getty Images

Cuando estamos de vacaciones, queremos realizar todo aquello que nos es vedado el resto del año. Entre estas cosas, el disfrute a pleno de la vida al aire libre. Todos deseamos compensar las interminables horas de oficina con un poco de naturaleza, es lo más lógico.

Pero debemos ser cautos: el sol puede ser un compañero de aventuras excepcional, ya que nada nos da más bienestar que un día plenamente soleado en vacaciones. Pero si no tomamos recaudos, podemos sufrir algunas consecuencias indeseables, inclusive en el largo plazo.

Si nos exponemos al sol y al calor en forma indebida, vamos a sufrir diferentes trastornos. Sin embargo, conociéndolos podemos prevenirlos, para aprovechar al máximo los días de descanso y relax.

Las quemaduras en la piel son producto de las prolongadas exposiciones solares, en especial entre las 11 y las 4. Si está nublado, o aún en climas fríos, también nos podemos quemar. Los rayos ultravioletas penetran la capa nubosa, y en superficies refractarias como la arena, el agua o incluso la nieve, el peligro se incrementa aún más, lo mismo ocurre a mayor altura. Lo ideal es utilizar un filtro solar adecuado a nuestro tipo de piel – cuanto más blanca, más vulnerable al sol –, y además sombreros, evitando siempre el horario pico. Los ojos también pueden sufrir consecuencias del sol, así que llevemos siempre gafas de buena calidad, con protección UV.

Entre las consecuencias más graves están el golpe de calor y la insolación. En el primer caso, se manifestará con dolores de cabeza, mareos, dolor abdominal, calambre de las extremidades. Ocurre al estar expuestos a altas temperaturas – aún si no nos da el sol diretamente – y son los primeros síntomas de deshidratación. Lo que se debe de hacer en este caso, es buscar un lugar fresco, recostarse y tratar de rehidratarse bebiendo agua con una pizca de sal y azúcar, o bebidas deportivas hasta lograr la normalización.

La insolación es una irregularidad térmica corporal, producto del calor. Los síntomas son dolores de cabeza, fatiga, fiebre ligera, náuseas o vómitos. Si continuamos al sol, las consecuencias pueden ser muy graves. Hay que tratar de encontrar un lugar a la sombra y refreescarse inmediatamente, bajando poco a poco la temperatura corporal.

Por último, recordemos que las exposiciones prolongadas al sol durante toda la vida, pueden derivar en cáncer dermatológico. Por eso, hagamos de nuestro viaje un recuerdo grato, siendo responsables por nuestro cuidado y el de nuestra familia.

Vía: vivalanaturaleza 

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Acerca de Natalia Vidoz

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1 comentario

  1. Guillermo Astudillo dice:

    muuuyy maall!