
A pesar de que viajar ligeros de equipaje es una premisa básica de los viajeros experimentados, es a veces irresistible la tentación de llevar a casa un souvenir. Para que no caigas en la trampa de comprar una camiseta hecha en un país asiático que dice “París” y tiene una torre Eiffel dibujada, sino que realmente traigas algo que valga la pena, es que te daremos algunos consejos para comprar un souvenir de viaje, uno que realmente cumpla su función de recordarte los hermosos días vividos en un lugar.
Lo primero que tiene que tener un verdadero souvenir es producción local: seguramente habrá algo que se elabore o manufacture en la zona típicamente, es una buena pista para comenzar. Si además tiene valor artesanal y es característico de ese lugar, mejor aún.
Es por eso que el segundo consejo es escapar de las tiendas de regalos de aeropuertos, hoteles y otros espacios netamente turísticos, para entonces dedicarte a recorrer pequeñas tiendas de artesanías, también ferias e incluso mercados de pulgas o su equivalente local. Allí seguramente encontrarás los mejores recuerdos de viaje.
Trata de darle alguna utilidad a tu objeto. Por ejemplo, que pueda ir bien con la decoración de tu casa, o que tenga alguna utilidad. Si te dedicas a acumular objetos sin ninguna conexión real con los espacios en los que vives, terminarás por deshacerte del souvenir.
Luego, están los souvenirs que no tienen coste. Son esos que dispararán tu memoria al sitio donde viajaste. Por ejemplo, interesantes folletos turísticos, billetes de tren o de ingreso a museos, también la tarjeta del autobús o del metro. Recorre varias ciudades y guarda estos recuerdos, pero cuando llegues a tu casa haz con ellos un collage y colócales un marco. Así podrás sumarlo a cualquier rincón de la casa, y será siempre un disparador de recuerdos inmediato. Incluso, puedes armar algo muy divertido con fotos y estos recuerdos. Verás que te resulta buena idea.
Sin embargo, hay viajeros frecuentes a quienes llevar los típicos imanes para la nevera o las miniaturas de la torre Eiffel, el Big Ben, la torre de Pisa y otras similares, les resulta divertido. Tienen en sus casas una colección, la lucen y lograron darle un espacio en su cotidianeidad. En ese caso, bienvenidos sean los souvenirs típicos.
Vía: Gadling
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