El mundo está lleno de islas míticas

El mundo está lleno de islas míticas

A menudo, las islas vienen a representar lugares extremos: sirven como utopías, purgatorios o el lugar de nuestras vacaciones soñadas. Cuando se trata de islas míticas, las utopías son especialmente populares. Los griegos tenían sus Islas de la Fortuna, o las Islas de los Bendecidos, donde los mortales con más suerte pasaban su tiempo bebiendo y disfrutando de los deportes.

Los irlandeses tenían un concepto similar con su Mag Mell o Plano de la Miel, descripto como una isla paradisíaca donde las deidades se paseaban y solamente los mortales más atrevidos podían llegar a visitar.

Pero la mitología no es el único motor creando islas que no existen en la realidad, algunas de esas tierras legendarias aparecieron en mapas después de fallas de cálculos por los primeros exploradores que interpretaron icebergs, bancos de niebla y espejismos como islas reales.

Algunos de estos “errores” cartográficos pueden haber sido intencionales, ciertas islas mostradas en los mapas medievales pueden haber sido inventadas para poder nombrarlas con los nombres de sus patrones que financiaban sus exploraciones. Incluso el explorador Robert E. Peary no fu inmune: algunos dicen que inventó “Crocker Land”, una enorme isla en el ártico para asegurarse la financiación en San Francisco.

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